
Aprender Arqueología excavando en un yacimiento real en pleno funcionamiento es la propuesta que ofrece la 19ª edición del curso ‘Arqueología de Campo’, que se celebrará del 13 al 24 de julio dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en su sede de Carmona. Dirigido por el arqueólogo municipal Juan Manuel Román, este seminario permitirá al alumnado implicarse directamente en los trabajos científicos que se desarrollan en la plaza Julián Besteiro, un enclave estratégico que se ha revelado como uno de los puntos arqueológicos más complejos y relevantes de la ciudad.
Esta mañana ha tenido lugar el acto de inauguración de dicho curso, en el que, además del arqueólogo, han participado Ramón Gavira Gordón, concejal de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo del Ayuntamiento de Carmona y Francisco Hidalgo Rosendo, director de la sede Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta y director de los cursos de verano.
“Carmona es, sin lugar a dudas, el escenario ideal para la realización de un curso de estas características”, afirma Juan Manuel Román. El director del curso destaca que la localidad se asienta sobre un yacimiento urbano excepcional que cuenta con más de cinco mil años de ocupación humana ininterrumpida. En este espacio tan singular, los investigadores pueden documentar y analizar una secuencia histórica completa que se extiende desde la Prehistoria y las épocas tartésica, turdetana o romana, hasta las fases medievales, modernas y contemporáneas.
La intervención arqueológica actual se enmarca dentro de una campaña promovida por el propio Ayuntamiento de Carmona, planteada de forma preceptiva antes de acometer la remodelación urbana de la plaza Julián Besteiro. En este sector concreto han salido a la luz unas termas públicas romanas construidas originalmente bajo el mandato del emperador Augusto, un importante complejo hidráulico que se encuentra ya en su fase final de excavación.
Lejos de ocultar estos vestigios, el proyecto de remodelación impulsado por el consistorio contempla la plena integración arquitectónica y puesta en valor de los restos, con el objetivo de incorporarlos de forma definitiva al circuito patrimonial y turístico de la ciudad para el disfrute de los vecinos y visitantes.
Sin embargo, el interés científico del yacimiento trasciende notablemente la época clásica. Las distintas fases de la excavación han permitido documentar también cuatro grandes silos destinados al almacenamiento de cereal, tres de ellos pertenecientes al periodo medieval islámico y uno más antiguo correspondiente a la Edad del Cobre. Asimismo, el equipo de arqueólogos ha podido constatar que parte de las estructuras de las termas romanas fueron posteriormente reutilizadas y adaptadas durante la época almohade, un claro reflejo de cómo un mismo espacio urbano se transforma y se reinventa a lo largo de los siglos.
Mina de agua subterránea
Uno de los hallazgos de mayor envergadura arquitectónica de esta excavación ha sido la localización de una mina de agua subterránea de origen romano. Esta infraestructura, vinculada originalmente al abastecimiento y funcionamiento del complejo termal, presenta un estado de conservación excepcional. El interés histórico aumenta al comprobar que continuó en uso durante siglos y que volvió a aprovecharse en el siglo XVII, sirviendo de infraestructura hídrica cuando se levantó sobre este mismo solar el desaparecido convento de San José.
En la actualidad, la excavación se concentra de forma minuciosa en las zonas específicas donde se cimentarán los futuros muros de contención de la plaza. “Queremos asegurarnos de que no aparezcan sorpresas de última hora que obliguen a modificar la obra civil en curso”, explica Román, quien insiste en la viabilidad y la necesidad de compatibilizar la protección del patrimonio con el progreso estructural de las ciudades modernas.
El arqueólogo municipal recuerda, además, que el inmenso potencial patrimonial de Carmona está muy lejos de agotarse. Tras cuatro décadas de investigaciones sistemáticas y ordenadas, los expertos calculan que apenas se ha excavado el uno por ciento de la superficie total del casco histórico. Esta riqueza subyacente explica el motivo por el cual se siguen produciendo hallazgos de enorme relevancia, tal y como ocurrió en una campaña anterior vinculada también a los Cursos de Verano de la UPO, cuando se descubrió un mausoleo romano intacto que albergaba la ya célebre urna funeraria con el vino líquido más antiguo conservado del mundo.
Más allá de los hallazgos, el principal fin formativo de este curso es aproximar al estudiante a la realidad de la práctica profesional de la Arqueología. Durante las dos semanas de duración, los participantes asimilarán de forma tutorizada las técnicas de excavación estratigráfica, registro, documentación gráfica, clasificación, limpieza e inventario técnico de materiales, trabajando de forma exacta con la misma metodología de vanguardia que emplean los equipos profesionales.
“Este curso no se limita a enseñar a manejar una herramienta o a excavar la tierra, sino que ayuda al alumno a interpretar la historia que revelan los sedimentos. Formamos en una metodología rigurosa que se aplica con éxito en Carmona desde los años ochenta”, incide Juan Manuel Román, quien además recuerda su propio inicio como estudiante en esta misma ciudad: “Yo mismo vine a Carmona a hacer mis prácticas formativas y la pasión por su historia hizo que nunca me marchara. Experiencias como esta cambian por completo la visión que un estudiante tiene de la Arqueología”.
Todos los materiales que se recuperen durante esta excavación serán trasladados a los laboratorios del Museo de la Ciudad de Carmona para continuar con su correspondiente estudio, restauración y catalogación definitiva. De hecho, algunas piezas halladas en los veranos precedentes, tales como fragmentos de pinturas murales romanas o recipientes cerámicos, ya han pasado a enriquecer la exposición permanente de la institución museística local.
Con diecinueve ediciones a sus espaldas, el curso ‘Arqueología de Campo’ se consolida firmemente como una de las señas de identidad de la Universidad Pablo de Olavide en su sede carmonense. Además de ofrecer una especialización práctica, la iniciativa contribuye de forma activa a la protección y divulgación de la riqueza histórica local, transformando la investigación científica en un puente directo entre el mundo académico, la sociedad civil y la historia viva de una de las urbes más antiguas de Europa.


