Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


Evalúan los riesgos de inundaciones y los peligros de humedad en el patrimonio cultural sevillano

El estudio de los investigadores de la Universidad Pablo de Olavide ha sido publicado en la revista Science of the Total Environment

La investigadora de la UPO Rocío Ortiz.

La investigadora de la UPO Rocío Ortiz.

Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide han llevado a cabo un estudio para evaluar la protección del patrimonio cultural sevillano frente al riesgo de inundaciones y los peligros de la humedad, con el fin de poner en marcha acciones de conservación preventiva y de restauración sobre edificios singulares. El estudio, “Un nuevo enfoque para la evaluación de inundaciones y los peligros de la humedad en el patrimonio cultural”,  financiado por el proyecto de excelencia Motriz HUM-6775 de la Junta de Andalucía, ha sido publicado en la revista Science of the Total Environment.

Este estudio,  de los investigadores de la UPO Rocío Ortiz, Pilar Ortiz, José María Martín, y María Auxiliadora Vázquez (US), se ciñe al centro histórico de Sevilla y al barrio de Triana, e incluye el análisis de una treintena de parroquias e iglesias construidas entre los siglos XIII y XVIII.

Los resultados de este estudio indican que el riesgo de inundaciones en el centro histórico de Sevilla es muy bajo debido a la desviación del curso del río y a la construcción de diques y muros de defensa.

Sin embargo, la humedad por capilaridad debida al río, las aguas subterráneas y la permeabilidad del suelo sí es un peligro para los monumentos estudiados. Así, el 80 por ciento de los edificios estudiados tienen problemas de humedad por capilaridad.

De este modo, las iglesias que presentan mayor peligrosidad de degradación por humedad por capilaridad son la O, San Juan de la Palma y Omnium Sanctorum. Con una peligrosidad alta se encuentran San Lorenzo, San Vicente, Magdalena, Sagrario y San Marcos. Con peligrosidad media están las iglesias de San Gil, Santa Marina, San Julián, Santa Isabel, San Román, Santa Inés, San Martín, San Pedro, Santa Catalina, Anunciación, la Colegial del Salvador, San Ildefonso, San José, San Bartolomé, Santa Ana y Santa María la Blanca. Con peligrosidad baja están las iglesias de San Andrés, Santiago, San Esteban, San Isidoro y San Nicolás. Únicamente la iglesia de Santa Cruz presenta una peligrosidad muy baja al estar ubicada en la zona más alta de Sevilla. Para los templos con problemas de capilaridad, los investigadores de la UPO aconsejan intervenciones para paliar la humedad y seguimientos mediante control termo-higrométrico.

La profesora y arquitecta Rocío Ortiz, señala que la UPO ha iniciado este año un segundo proyecto sobre los riesgos para el patrimonio histórico que se denomina “Art-RISK” financiado por MINECO/FEDER/UE, en el que se están desarrollando modelos de inteligencia artificial para  mejorar la conservación preventiva de los monumentos.


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