Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


Presentado el Índice Mundial de Libertad Electoral, dirigido por el profesor de la UPO José Antonio Peña Ramos

La Fundación para el Avance de la Libertad ha publicado este informe en el que España ocupa el puesto 56º del mundo en cuanto a libertad electoral

Jose Antonio Peña (dcha.) durante la presentación del IMLE

Jose Antonio Peña (dcha.) durante la presentación del IMLE

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide José Antonio Peña Ramos ha presentado en Madrid el Índice Mundial de Libertad Electoral: Una mirada al estado de las democracias, informe del que es autor y ha dirigido la investigación encargada por la Fundación para el Avance de la Libertad. El consejo científico de este informe ha contado con catorce docentes y especialistas de nueve países y la colaboración de la Universidad Autónoma de Chile. El estudio ha identificado 55 indicadores básicos para elaborar los cuatro grandes subíndices que componen el principal: índice de desarrollo político, índice de libertad de sufragio activo, índice de libertad de sufragio pasivo e índice de empoderamiento del elector. En conjunto, el trabajo se basa en casi 11.000 cifras individuales convertidas a una escala homogénea para los 198 países clasificados.

World Electoral Freedom Index 2018En este índice, con una puntuación de 69,22 sobre 100, España alcanza el puesto 56º con un simple aprobado, aunque supera a dos países tan irreprochablemente democráticos como Alemania (64º) y Bélgica (85º). Los tres quedan clasificados en la franja de libertad electoral “aceptable”. Todos los demás países de Europa Occidental obtienen puestos mucho más elevados en el ranking.

Según el profesor Peña Ramos, “el factor que lastra la puntuación es nuestro pobre desempeño en el apartado de sufragio pasivo –las barreras de acceso a la actividad político-electoral–, donde caemos hasta el puesto 127º del mundo, mientras obtenemos una alta puntuación en sufragio activo (32º) y otras áreas”. En opinión del investigador, “para mejorar su posición, España debería suprimir las barreras de acceso a la actividad político-electoral como la presentación de avales para la concurrencia electoral y los umbrales mínimos legales de votos para participar en la asignación de escaños; o establecer el sistema de Voto Único Transferible -STV, por el inglés Single Transferable Vote- que, basado en el voto preferencial y en la representación proporcional, permite aprovechar completamente la voluntad de cada elector y que comporta, por supuesto, listas abiertas”.

En Europa, es necesario acudir a algunas de las democracias recientes del Este para encontrar países con una puntuación aún más baja. Hay cinco países europeos que suspenden: Armenia (118º), Rusia (134º) y Turquía (135º) obtienen la etiqueta de libertad electoral “insuficiente”, mientras Bielorrusia (163º) y Azerbaiyán (168º) quedan clasificadas con la de libertad electoral “baja”.

Entre los países de nuestro entorno, destaca la ganadora absoluta del IMLE 2018, Irlanda, único país del mundo que supera los ochenta puntos y alcanza la clasificación de “altísima” libertad electoral. Le siguen Islandia, Suiza y Finlandia; y los primeros puestos de esta primera edición incluyen también a Dinamarca (6º), Portugal (7º), Reino Unido (9º) y Lituania (10º).

En el resto del mundo, destaca por sus buenos niveles de libertad electoral todo el continente americano. En América Latina, sólo Cuba (186º de 198), Venezuela (102º) y Honduras (108º) suspenden en el IMLE 2018 junto a Guyana, Belice y algunas islas del Caribe. Destacan, en cambio, las altas puntuaciones de países como Uruguay (12º), Chile (17º) y muy especialmente la República Dominicana, que queda en el 8º puesto de este ranking mundial.

Australia (5º) y Nueva Zelanda (39º) presentan altos niveles de libertad electoral, mientras los continentes africano y asiático cosechan, en general, los peores resultados del estudio. Algunas excepciones son Sudáfrica (51º) o Japón (54º). India alcanza un encomiable puesto 20º debido sobre todo al excelente ordenamiento, al menos formal, de su sistema de sufragio activo, subíndice que encabeza en esta edición.

Los peores niveles de libertad electoral se dan en los regímenes donde los procesos electorales ni siquiera cumplen unas mínimas exigencias de credibilidad. Así, cierran el IMLE 2018 países como Corea del Norte (190º), China (192º), Arabia Saudí (197º) y, en último lugar, el Sultanato de Brunei (198º).

El prefacio de esta primera edición ha corrido a cargo del escritor hispano-cubano Carlos Alberto Montaner. En enero de 2019, se publicará la segunda edición y podrá comenzarse a comparar la evolución anual de los países.

José Antonio Peña Ramos es docente del Área de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pablo de Olavide e investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile. Según explica el profesor, el proyecto de un Índice Mundial de Libertad Electoral nació de conversaciones con diversos miembros de la comunidad académica en materia de Ciencia Política en varios países. “Aunque son numerosos los trabajos académicos que intentan clasificar el grado de calidad democrática de los países, pocos de ellos se han orientado a medir la libertad y el empoderamiento de los ciudadanos en tanto que electores. Este índice, por lo tanto, constituye probablemente el primer intento de clasificar los países en función de su libertad electoral. Esperamos que el IMLE 2018 resulte útil a la comunidad científica y contribuya a una mejor comprensión de la libertad electoral, de sus carencias y de su espacio de mejora en todo el mundo”, concluye el autor.

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