Comunidad UPO

Sumarse a la UPO para crecer

Un profesor y tres estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide analizan las oportunidades académicas, laborales y personales que brinda este campus único

Natalia Bermejo, estudiante del Grado en Ingeniería Informática en Sistemas de Información

El próximo 30 de junio termina la fase de preinscripción en el Distrito Único Andaluz para la solicitud de estudios de Grado en las universidades públicas andaluzas para el curso 2023/2024 tras la conclusión de las Pruebas de Evaluación y Acceso a la Universidad (PEvAU). Para ello, la Universidad Pablo de Olavide ha puesto en marcha la campaña ‘Súmate a la UPO’, que anuncia su oferta de 40 Grados y Dobles Grados.

En total, la Pablo de Olavide, primera universidad de España con todos sus centros de estudios certificados por el programa AUDIT de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), cuenta con 2.635 plazas para el estudiantado de nuevo ingreso, de las que 506 son del Centro Adscrito San Isidoro.

La comunidad universitaria UPO valora especialmente su campus único. “Tiene el gran beneficio de las sinergias” – explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular -. Aquí hay personas trabajando en una disciplina que tienen al lado otras personas que les puedan ayudar en otras como informática, empresa, marketing… No estás metido en tu propia burbuja”. Igualmente, comenta que el estudiantado “puede darse cuenta de que hay otros campos que le pueden interesar. La ciencia es un árbol con muchas ramas”.

Juan Cortés, estudiante del Doble Grado en Humanidades y Traducción e Interpretación en inglés

Juan Cortés Mas pensó que el Doble Grado en Humanidades y Traducción e Interpretación en inglés estaba hecho para él y encontró en la UPO lo que estaba buscando: “Una universidad joven y dinámica, con un enfoque hacia las enseñanzas prácticas”. “Aquí tenemos todos los servicios en un mismo lugar y así, la universidad tiene más vida, conoces a personas que no tienen que estudiar lo mismo que tú. Hay más diversidad”, explica.

El campus de la UPO está orientado a la salud y la sostenibilidad y en él se pueden encontrar aulas robotizadas o al aire libre, laboratorios de investigación, salas de traducción e interpretación, más de 100.000 metros cuadrados de instalaciones deportivas, salas de aprendizaje interactivo, laboratorios de innovación docente y zonas verdes. A ello se suman recursos para la atención de sus estudiantes como la Biblioteca/CRAI, con más de 15.000 metros cuadrados y un millón de ejemplares; EncuentrOlavide, servicio de atención y formación en salud mental y emocional; y un extenso programa de actividades deportivas.

“No tener que desplazarte en medio de una ciudad beneficia la vida universitaria”, comenta Natalia Bermejo Jiménez, alumna de la Escuela Politécnica Superior, que también destaca la atención que brinda el Servicio de Atención a la Diversidad Funcional. Este recurso está dirigido a toda la comunidad universitaria y hace de la UPO un campus inclusivo. “Pueden hacerte un método de evaluación específico adaptado a tus necesidades y el profesorado lo entiende”, explica Natalia.

Mientras, Elena Vázquez Delgado, del Doble Grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, comenta que conoció la UPO cuando participó como alumna de Bachillerato en las Olimpiadas de Economía que organiza la Facultad de Ciencias Empresariales: “Fue lo que me convenció para ponerla como primera opción. Me encanta tener un campus único porque he podido seguir viendo a amigas del instituto que estudian Grados diferentes al mío. A la vez, te permite hacer más vida universitaria y conocer a más gente”.

Atención personalizada y prácticas 

Elena Vázquez, estudiante del Doble Grado de Administración y Dirección de Empresas y Derecho

La excelencia en la formación universitaria que ha alcanzado la Universidad Pablo de Olavide se corresponde, en buena parte, con la atención personalizada a su alumnado gracias a enseñanzas en grupos reducidos, “que permite que haya más interacción. Los laboratorios están llenos de estudiantes”, comenta el catedrático, “si un alumno o alumna entra en un Área de Ciencias, va a estar en un laboratorio y ver cómo funciona, va a desarrollar las técnicas. Además, en este ámbito, los TFG y TFM son puramente experimentales”. O en una Sala de Vistas, donde ha estado Elena Vázquez en las asignaturas de Derecho relacionadas con procesal: “Vamos viendo todas las etapas de un proceso judicial y hacemos audiencias previas que tenemos que prepararnos como práctica”.

“Con las enseñanzas prácticas y de desarrollo, una clase de 60 personas se convierte en tres de 20. De esta forma, conoces mucho más al profesorado y tienes una relación más cercana”, explica Juan, que quiere dedicarse a la investigación de la Historia Antigua y a la enseñanza universitaria. “He tenido profesores y profesoras muy buenas que me han inspirado y quiero ser como ellos e imprimir en mi alumnado lo que han hecho en mí”, remarca.

Por su parte, Natalia, a quien le gustaría trabajar con empresas y quizá especializarse en Data Science, habla de los nuevos laboratorios y las diversas jornadas que organiza la Escuela Politécnica Superior, como las de bienvenida: “Cuando llegas el primer día, ya conoces a la gente y no te sientas sola en una esquina”. O las jornadas ‘Profesiones con futuro’, que sirven para que las empresas ofrezcan prácticas al alumnado del centro a partir de tercer curso.

Los Grados y Dobles Grados de la UPO están orientados a las demandas del mercado laboral, con más de 2.400 prácticas laborales al año en más de 1.200 empresas e instituciones, tanto curriculares, es decir, insertadas en los planes de estudio, como extracurriculares, que son aquellas voluntarias para el estudiantado y a demanda de las empresas. Además, el campus de la UPO cuenta con el primer centro andaluz de emprendimiento asociado a un espacio coworking, el CADE-UPO.

Aunque Juan no ha elegido asignaturas con prácticas curriculares en sus últimos años de Grado, tiene compañeras que las hicieron como intérpretes en el Festival de Cine de Sevilla, por ejemplo. En su caso, Elena lo tiene claro: “Nos han llevado a juicios y a mí me encantaría estar ahí. Creo que me decantaré por la rama del Derecho y quisiera hacer prácticas el curso que viene en algún despacho de abogacía. Si finalmente decido dedicarme a esto, haría el Máster habilitante aquí en la UPO”, comenta. Otra opción sería participar en el programa de prácticas de excelencia de la Facultad de Ciencias Empresariales, donde se ofertan plazas en empresas de primer nivel.

Investigación de excelencia

El alumnado de la Universidad Pablo de Olavide se ve beneficiado de la riqueza formativa que supone sus 98 grupos de investigación, que posicionan a la UPO como una de las mejores universidades del mundo en el ámbito de la productividad científica. Para el profesor Guillermo López, que tiene cinco sexenios de investigación, “la universidad no es solo transmitir conocimiento, sino crearlo. Cuando se da clase, no solo se está comentando lo que se dice en un libro sino cómo se comprueba eso y cómo se puede llevar a la práctica en un laboratorio”.

El propio Juan Cortés ha llevado a cabo un proyecto en el Área de Historia Antigua en el marco de su Trabajo Fin de Grado: “Allí todo el mundo tiene un proyecto, todo es muy dinámico. Más de la mitad de mis compañeros y compañeras han sido alumnado interno y eso te permite iniciarte en el campo de la investigación. Es una oportunidad que tenemos que aprovechar”.

Al cursar el Grado en Ingeniería Informática en Sistemas de la Información, Natalia Bermejo entiende que esta rama “está evolucionando continuamente y hay que estar siempre investigando y volviéndose a formar. Así ha pasado, por ejemplo, con la inteligencia artificial y el profesorado está continuamente actualizando conocimiento”.

Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular

El profesor López Lluch lleva en el campus tantos años como la propia universidad, ya que llegó con su fundación, y aporta una visión de lo que es y debe ser la Pablo de Olavide: “La universidad no está para generar gente para trabajar, sino gente que tenga hambre de conocimiento, con capacidad para mejorar aquello en lo que va a trabajar”.

“Ven a la UPO y echa un ojo”, le diría Juan al alumnado que tiene que ingresar este año en estudios universitarios. “Esta no es una universidad al uso solo para venir a clase, es que haces muchas más cosas. Simplemente miras el correo y tienes muchas actividades que se organizan”.

Elena destaca, por encima de todo, que “hay muchas oportunidades para estudiar fuera. Yo me he ido dos cuatrimestres. Creo que esto es muy importante porque si no lo haces, es como si no hubieses completado el proceso de aprendizaje universitario”. En este sentido, la UPO tiene una clara apuesta por la movilidad internacional a través de programas y becas de movilidad en Europa, América y África, con acuerdos con más de 200 universidades de 36 países.

Natalia está fuera de su casa mientras estudia en la Olavide pero no se siente sola: “La ingeniería es dura pero si lo llevas con gente que te está apoyando y animando y hay compañeros de cursos superiores que te ayuda, mucho mejor. El compañerismo es la clave. No te sientes sola y perdida porque no es una competición, sino una meta en común”.

La Universidad Pablo de Olavide ha creado iPuntOlavide, el portal digital de información general para sus estudiantes. Este nuevo recurso acopia toda la información de utilidad para los y las estudiantes según su relación con la Universidad: antes del acceso, mientras se cursan los estudios de Grado y, posteriormente, sobre la formación de postgrado y empleabilidad.

27 de abril