Cursos de Verano

Profesora de la UPO afirma que nueve de cada diez personas celíacas están sin diagnosticar

Griselda Herrero Martín sostiene que la celiaquía se puede diagnosticar en cualquier etapa de la vida, pero es más frecuente entre los seis meses y los dos años

Griselda Herrero en la sede de la UPO en Carmona
Griselda Herrero coordina el curso de verano «Alimentación para celíacos»

La profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide, Griselda Herrero Martín, ha afirmado hoy que nueve de cada 10 personas celíacas están sin diagnosticar, por lo que ven disminuida su calidad de vida de forma considerable sin saber muy bien por qué. Citando datos del Ministerio de Sanidad, Herrero ha asegurado que el 1% de la población es celíaca. Concretamente, la incidencia es de 1 cada 266 personas en general, 1 de cada 188 en niños y 1 de 386 en adultos. En el caso de Andalucía, existen unos 8.000 casos y unos 40.000 en España.

Griselda Herrero ha aportado estos datos con motivo de la celebración del curso de verano ‘Alimentación para celíacos’, que se ha inaugurado hoy en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona y que coordina.

Según ha informado, la celiaquía se puede diagnosticar en cualquier etapa de la vida, siendo más frecuente en niños entre los seis meses y los dos años, que es cuando se empiezan a introducir alimentos con gluten. Es casi el doble de frecuente en niños que en adultos. En adultos, entre los 30 y los 40 años, también existe una incidencia de 1 entre 266 casos.

Con respecto a los síntomas que pueden hacer sospechar que sufrimos la enfermedad, destaca los problemas gastrointestinales, diarreas, pérdida de peso, caída de pelo, uñas agrietadas… derivados del consumo de trigo, avena, centeno o cebada. Para confirmar el diagnóstico, hay que hacer una serie de pruebas que nos van a llevar a determinar si existe esa enfermedad, aunque podemos tardar en dos o tres años en confirmar si la tenemos o no.

En relación al etiquetado de los productos para personas celíacas, Griselda Herrero asegura que en nuestro país existe en Real Decreto que dice que el etiquetado debe reflejar el contenido en gluten de los productos, pero es cierto que existe un vacío legal en este aspecto y que la ley no facilita la vida de los celíacos. “No obstante, las federaciones de asociaciones de celíacos, tanto a nivel español como europeo, están facilitando mucho el etiquetado de los productos porque controlan y garantizan que los productos que llevan su símbolo no contienen gluten”, sostiene.

Como consejo, la profesora ha recomendado a los celíacos no venirse abajo cuando le diagnostican la enfermedad, porque hay vida después del gluten: “Uno piensa que no va a poder salir, viajar, ir a un cumpleaños… pero tenemos que aprender a convivir con la enfermedad, mirar las etiquetas para ver qué productos contienen gluten, evitar la contaminación cruzada en casa cuando trabajamos con los alimentos que llevan gluten y los que no, además de cocinar sin gluten. Son las herramientas más importantes que puede tener un celíaco para llevar una vida normal”.

De esta manera, ha afirmado que la celiaquía es una enfermedad que se combate con la información y con las herramientas que se dan a los pacientes para llevar una vida normal en su rutina diaria. “El gluten tiene que ser un amigo. Es verdad que cuando una persona es diagnosticada de celiaquía piensa que, a partir de ese momento, el gluten va a ser su enemigo, pero lo importante es que aprenda a desarrollar capacidades y herramientas para que el gluten, siendo un elemento que no puede consumir, se convierta en un amigo”, finaliza.