
El lugar donde vivimos puede determinar cuánto sufrimos las consecuencias del calor extremo. Disponer de árboles que proporcionen sombra, espacios verdes cercanos o viviendas bien aisladas marca la diferencia cuando suben las temperaturas. Sin embargo, estos recursos no se distribuyen por igual entre los barrios. Una investigación en la que participa la Universidad Pablo de Olavide revela que alrededor de 457.000 personas viven en zonas del área metropolitana de Sevilla que combinan una elevada vulnerabilidad urbana con una exposición media o alta al calor.
Este es uno de los primeros resultados del proyecto ADIS (Adaptación al Cambio Climático en Barrios Desfavorecidos), presentados el pasado jueves durante la jornada abierta Los barrios frente al cambio climático, celebrada en el Centro Cívico Las Sirenas de Sevilla. El encuentro reunió a investigadores, entidades sociales y colectivos vecinales para abordar una cuestión cada vez más urgente: cómo proteger del cambio climático a quienes viven en los barrios con menos recursos.
El equipo ha delimitado 925 barrios en las áreas metropolitanas de Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla. Es el resultado de cruzar el nivel de vulnerabilidad urbana con datos satelitales sobre la temperatura, el confort térmico, la vegetación y el riesgo de inundación. En las cuatro áreas se repite el mismo patrón: los barrios más vulnerables tienen menos vegetación y están más expuestos al calor.
Según Manuel Fernández-García, investigador del Centro de Sociología y Políticas Locales, «El calor no se reparte al azar. Se concentra en los barrios que llevan décadas acumulando desigualdad. Allí, la gente vive el verano en pisos mal aislados y en calles sin sombra y, en el caso de Sevilla, incluso con apagones constantes durante las olas de calor. La justicia ambiental empieza por reconocer que la exposición al cambio climático está relacionada con el dónde y el cómo se vive.»
En el área metropolitana de Sevilla, 32 barrios combinan alta vulnerabilidad con una exposición media o alta al calor. En ellos viven unas 457.000 personas, algo más de un tercio de la población metropolitana. Son, sobre todo, barriadas de vivienda social de la periferia, como Polígono Sur, Palmete, Torreblanca, Los Pájaros-Amate, San Jerónimo, San Pablo o Pino Montano. También están los cascos urbanos de municipios del área como Camas, Coria del Río, La Algaba o Alcalá de Guadaíra.
Los primeros resultados muestran un patrón común en las cuatro áreas metropolitanas: los barrios socialmente más vulnerables tienden a disponer de menos vegetación y a estar más expuestos al calor. No obstante, la pobreza, por sí sola, no explica la exposición al calor. Lo que la explica es que la población con menos recursos vive en barrios construidos durante el desarrollismo entre 1950 y 1970, densos y con edificios de baja calidad, que hoy funcionan como islas de calor. El equipo lo ha llamado ‘efecto barrio climático’.
Esta perspectiva ayuda a comprender por qué las consecuencias del cambio climático pueden ser especialmente intensas en determinados entornos urbanos y plantea la necesidad de diseñar políticas de adaptación que tengan en cuenta las desigualdades entre barrios.
Investigar con los barrios para encontrar soluciones
Más allá de identificar las zonas de mayor riesgo, ADIS busca comprender cómo responden sus habitantes al cambio climático y qué iniciativas colectivas están surgiendo para afrontar sus efectos.
Para ello, el proyecto combina el análisis territorial con una encuesta a la población de las cuatro áreas metropolitanas y estudios de caso en ocho barrios vulnerables. La investigación prevé realizar 2.315 entrevistas y estudiar 16 experiencias de innovación social, con el objetivo de conocer tanto las estrategias individuales de adaptación como las respuestas impulsadas por las comunidades vecinales.
Esta dimensión participativa tuvo un papel destacado en la jornada celebrada en Sevilla, organizada conjuntamente por el proyecto ADIS y el proyecto ‘Segregación Socioespacial y Políticas Públicas: Lo que funciona y lo que no en la intervención en barrios vulnerables’, de la Universidad Pablo de Olavide, con la colaboración de la Cátedra Jean Monnet EUrPol y del Centro de Sociología y Políticas Locales (CSPL – Urban Governance Lab) de la UPO.
El encuentro fue inaugurado por Clemente J. Navarro, catedrático de Sociología y director del CSPL, y Marc Parés Franzi, catedrático de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona y coordinador del proyecto ADIS.
Sobre el proyecto ADIS
Adaptación al Cambio Climático en Barrios Desfavorecidos (ADIS) es un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y la Unión Europea. Está coordinado por el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona y cuenta con la participación del Institut Metròpoli, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Pablo de Olavide y la Universitat de València.
El proyecto combina el análisis de barrios con una encuesta en las cuatro áreas metropolitanas y estudios de caso en barrios vulnerables y experiencias de innovación social. También analiza los efectos no deseados de algunas políticas climáticas, como la gentrificación verde. Su objetivo final es elaborar recomendaciones para que las políticas urbanas y climáticas lleguen de manera más justa a los barrios más vulnerables.



