Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


Experto afirma que el turismo ornitológico ha avanzado mucho en España y “ya no es cuestión de cuatro frikis”

El biólogo Francisco J. Martín Barranco considera que el turismo ornitológico no es una moda, debido a que “cada día son más las personas interesadas en pasar su tiempo libre observando aves”

El biólogo Francisco J. Martín Barranco.

El biólogo Francisco J. Martín Barranco.

El turismo ornitológico se está imponiendo como una de las actividades al aire libre que más está creciendo en España en los últimos años. Según señala el biólogo Francisco J. Martín Barranco, “lo que hace 10 años era una cuestión de “cuatro frikis”, hoy por hoy mueve una economía sostenible en zonas rurales muy interesante, precisamente en aquellos lugares que más despoblación sufrían”.

Por lo tanto, este tipo de turismo está ofreciendo una economía sostenible a esos lugares. “Sitios como Monfragüe, Doñana o los Pirineos, la Sierra de la Culebra en Zamora con el avistamiento de lobos, Somiedo con el oso pardo o la Sierra de Andújar con el avistamiento de linces han hecho que una actividad inexistente hace unos años provoque la proliferación de guías, empresas, alojamientos, aulas de naturaleza, restaurantes, etc. que crean economía sin destruir el entorno”, sostiene.

Estas declaraciones las ha realizado Martín Barranco, biólogo y gerente de Iberus Birding Nature, en el marco del curso “Formación de guías de turismo ornitológico”, dirigido por Jesús Pinilla, de la delegación territorial de Andalucía SEO/Birdlife, dentro de la XIV edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide que se desarrollan en la localidad sevillana de Carmona.

El turismo ornitológico “está asentando a la población rural en zonas interiores donde no hay otra industria y supone una alternativa sostenible que está promoviendo la conservación; al mismo tiempo que se conciencia a la población, que ve cómo el hecho de tener un legado natural rico y bien conservado atrae el turismo y crea riquezas”, ha sostenido Martín Barranco, quien se muestra cauto para no sobrepasar ciertos “límites”, como que un espacio se convierta en un “parque temático que cambie la cultura del lugar y provoque molestias a la fauna que se pretende observar”.

El biólogo prefiere no calificar el “boom” del turismo ornitológico como una moda “pues por definición éstas son pasajeras”. Y en la actualidad es una de las actividades con “mayor auge y cada día son más las personas interesadas en pasar su tiempo libre o vacaciones observando aves como objetivo principal”. El experto apostilla que junto al turismo ornitológico, “los paisajes, la cultura y la gastronomía” se convierten en complementos “ideales” al turismo ornitológico.

Entre los turistas ornitológicos se establece una dicotomía clara, según el gerente de Iberus Birding Nature: los extranjeros y nacionales. Los primeros tienen “un alto nivel adquisitivo y un gran conocimiento de las aves a nivel mundial y proceden de países como Gran Bretaña, Holanda, Alemania y países nórdicos”; y los segundos “suelen ser gente joven, con alto nivel de conocimientos ornitológicos, muchas veces profesionales del Medio Ambiente, que aprovechan fines de semana o puentes festivos para ver aves”.

En opinión de Martín Barranco, en Andalucía “cualquier lugar es interesante desde el punto de vista del turismo ornitológico, pero existen puntos calientes de biodiversidad, que evidentemente atraen a muchos aficionados y turistas. Doñana siempre ha sido el lugar más visitado, conocido y emblemático, pero hay otros lugares como el Estrecho de Gibraltar, donde confluyen la migración de rapaces y cigüeñas de toda Europa Occidental o Sierra Morena, la mayor extensión de bosque mediterráneo inalterado donde se puede encontrar la mayor densidad de águila imperial ibérica y águila real de casi toda Europa, así como buitres negros”, señala el experto.

El biólogo también ha destacado las campiñas de cereal por su relevancia de aves esteparias, Fuente Piedra por la mayor colonia de flamencos de España y segunda de Europa o lugares con paisajes atípicos como pueden ser el Desierto de Tabernas o Cabo de Gata, pasando por la Sierra de Cazorla, Sierra de Segura, Sierra de Grazalema o las Marismas del Odiel, entre otras.

Sin embargo, muchos de estos lugares se encuentran en peligro debido al cambio climático. Según concluye Martín Barranco: “Hay programas de seguimiento a largo plazo que nos están indicando que hay cambios migratorios debido al cambio climático. Muchas especies adelantan sus migraciones dado el clima más cálido e incluso especies del norte de Europa que tradicionalmente invernaban aquí, lo hacen en menor medida por tener un clima más benigno en zonas septentrionales”.


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