Cursos de Verano

“Las nuevas formas de desigualdad y precariedad hacen que sea más difícil representar a los sectores más débiles de la sociedad”

El politólogo Pablo Simón asegura que el distanciamiento entre la sociedad y la política se viene produciendo “como poco desde los años 70” porque la gente confía menos en los “cuerpos intermedios” como partidos o sindicatos

Pablo Simón en la sede de la UPO en Carmona
Pablo Simón en la sede de la UPO en Carmona

Dice Pablo Simón que es importante que haya sindicatos “fuertes” porque siguen siendo actores importantes “para canalizar el pluralismo político” y porque “sirven como una acción sostenida para el interés de los trabajadores”. Ahora bien, el politólogo advierte de que “las nuevas formas de desigualdad y precariedad hacen que sea más difícil representar a los sectores más débiles de la sociedad”. Por tanto, a su juicio, es imprescindible “que se reciclen para ser útiles y equilibrar las fuerzas de negociación colectiva”.

Simón ha hecho estas declaraciones en el marco de la vigésima edición de los cursos de verano que la Universidad Pablo de Olavide celebra en su sede de Carmona, en concreto durante el seminario ‘Democracia 2.0. Políticas frente a la desigualdad. Un nuevo contrato social para el siglo XXI’, que dirige Mercedes Manzano, secretaria de Formación de CCOO de Sevilla, donde el politólogo ha participado este jueves en la mesa de diálogo titulada ‘Crisis democrática. Ruptura del consentimiento entre ciudadanía e instituciones’.

En opinión del también doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Pompeu Fabra, la globalización ha hecho que haya un “desacople entre un capital transnacional libre de moverse y unas organizaciones sindicales que siguen ajustadas al marco del estado nación”. En este sentido, asegura que “hoy la fábrica del mundo es China, pero los sindicatos operan desde Occidente”, por lo que el desafío es “tejer redes que jueguen también a nivel global” porque los sindicatos “siguen siendo necesarios para defender los derechos de los trabajadores”.

Para este analista político, especializado en sistemas de partidos y electorales, existe un distanciamiento entre la ciudadanía y la política, pero esta situación no es nueva, sino que tiene lugar desde hace mucho tiempo, “como poco, desde los años 70 la gente confía menos en los cuerpos intermedios como partidos, sindicatos, iglesias o medios de comunicación”. Las causas serían diferentes, desde el “cambio en los mass media” a la “mayor alfabetización de la población”, o “las dinámicas de la globalización que suponen un menor papel de los estados como elemento transformador”. Y revertir la situación es difícil, porque requiere una “mayor implicación de la ciudadanía a través de mecanismo de participación y más eficacia en políticas públicas del estado”, asevera.

Cuestionado sobre la influencia del auge de partidos populistas en esta situación de divorcio entre ciudadanía y política, Pablo Simón asegura que el populismo es un elemento que “puede servir como corrector del sistema introduciendo nuevas demandas en éste”, y que la emergencia de nuevos partidos es “compatible” con la crisis de éstos, ya que “los ciudadanos siempre buscan canales de representación de su malestar e interpela a los actores clásicos”.

El reto está –concluye– en “ganar un horizonte de futuro”, ya que “desde 2014 estamos en una crisis social, ideológica y territorial evidente”, por lo que apuesta por “reformas de todo tipo, desde las de carácter económico, que reforme nuestro estado de bienestar y mercado de trabajo, hasta institucional, mejorando la transparencia”. En cualquier caso, “no parece que estos cambios ambiciosos los vayamos a ver en el corto plazo”, sentencia.

 

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