Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


“El Aikido mejora la capacidad de solucionar conflictos, eleva la autoestima y la confianza”, según un experto

Francisco Infante, asistente de instructor de Aikido, asegura que la práctica constante de esta actividad potencia las defensas del cuerpo y causa una sensación de bienestar general

El profesor de la UPO Francisco Infante (cinturón negro 1º Dan Aikikai).

El profesor de la UPO Francisco Infante (cinturón negro 1º Dan Aikikai).

El Aikido es una arte marcial que surge en Japón de la mano de Morihei Ueshiba, a quien se conoce con la expresión japonesa ‘O’ Sensei’ (El gran maestro) y hunde sus raíces en las escuelas tradicionales de lucha de la clase guerrera japonesa: los samuráis. Si bien éste es su origen, la transformación espiritual de su fundador hizo evolucionar el primigenio camino marcial hacia una vía de desarrollo espiritual y físico, cuyo objetivo último es la paz. El propio fundador del Aikido nos dice que el secreto más íntimo del Aikido es liberarte de los pensamientos negativos y actuar en armonía con el universo, es decir, mantenerte unido a él.

Francisco Infante (cinturón negro 1º Dan Aikikai), profesor de Derecho en la Universidad Pablo de Olavide y asistente del instructor de Aikido Alexander Mora (cinturón negro 4º Dan Aikikai), asegura que la práctica de esta disciplina aporta beneficios constatables. Según declara Infante, psicológicamente, el Aikido “aporta autocontrol, tranquilidad, mejora la capacidad para la resolución de conflictos, eleva la autoestima y la confianza en las propias posibilidades, el respeto por los demás y la conciencia del entorno, entre otros”.

El instructor de Aikido Alexander Mora (cinturón negro 4º Dan Aikikai).

El instructor de Aikido Alexander Mora (cinturón negro 4º Dan Aikikai).

Por otra parte, a nivel físico los beneficios del Aikido también son constatables y si se practica con frecuencia mejora la circulación sanguínea y las condiciones cardiovasculares, ayuda a la tonificación muscular y permite al practicante un control consciente de la respiración.

Sin embargo, “el Aikido no se considera una terapia, ni tampoco un tipo de medicina”, constata Infante. No obstante, su práctica continuada puede ayudar, junto con una alimentación sana y hábitos de vida saludables a mejorar los síntomas de muchas dolencias, como los dolores musculares o la lumbalgia. Pero más que el efecto curativo o reparador, se debe valorar especialmente el aspecto preventivo, ya que la práctica constante de esta actividad causa una sensación de bienestar muy notable y potencia las defensas del cuerpo.

Esta actividad, que no se considera deporte sino un arte marcial y en la que no existen competiciones, se concibe “como una  disciplina de vida, que no se fundamenta en el uso de la fuerza física contra el compañero que la practica, sino en el control de su centro y la reconducción de su energía”, manifiesta Infante. Por este motivo está indicada tanto para jóvenes como para mayores sin distinción de sexo y con cualquier condición física.

La práctica del Aikido es recomendable en una sociedad como la nuestra, donde todo cambia, nada es sólido y los acontecimientos se suceden a un ritmo vertiginoso. “El Aikido nos permite mantener nuestro centro ante tanto cambio y, sobre todo, nos permite mantener la paz. Si trasladamos esta idea a los innumerables conflictos que se nos pueden presentar a lo largo del día, como problemas en el trabajo, familiares, problemas en la calle, conduciendo…) el Aikido nos serena”, según el asistente del maestro Alexander Mora (cinturón negro, 4º Dan Aikikai).

En la XII edición de la Escuela Deportiva de Verano, organizada por el Servicio de Deportes de la Universidad Pablo de Olavide, este año se han preparado –un año más–, clases de Aikido para los alumnos mayores de seis años los días 27, 29 y 30 de junio, y los 11, 13 y 14 de julio. Esta arte marcial no es nueva entre las actividades de verano, ya que se divulga desde 2013 entre los alumnos de la Escuela, y permite introducir a los más pequeños en el mundo de las artes marciales no competitivas.

Matti Joensuu Sensei.

Matti Joensuu Sensei.

Alexander Mora y Francisco Infante, junto al resto de sus compañeros, tratarán de demostrar a los niños de la Escuela de Verano de la UPO que esta arte marcial no persigue exclusivamente el hecho de estar en condiciones de afrontar los peligros o las agresiones, sino el de no responder de manera agresiva ante el estrés, la agitación, los problemas, el caos, los cambios repentinos o las situaciones que escapan a nuestro control.

“Es una experiencia singular. A los pequeños les encanta y a nosotros nos produce una alegría inmensa; disfrutamos muchísimo enseñándoles esta arte marcial. Es poco lo que damos y, a cambio, recibimos la alegría de los niños, su reconocimiento y su cariño. Al mismo tiempo, es todo un reto enseñar a los pequeños, algo que te permite, al mismo tiempo, aprender muchas cosas”, según Infante.

En la UPO, gracias a la Dirección General del Deporte, al Servicio de Deportes y la Facultad de Deportes, se puede practicar Aikido en el propio campus, en un tatami de más de 100 metros cuadrados ubicado en el Pabellón Polideportivo (nº 41). Allí se desarrollan clases regulares de Aikido todos los lunes, martes y miércoles y cada cierto tiempo se realizan seminarios de Aikido con un maestro de relevancia internacional o nacional que imparte enseñanzas durante un fin de semana.

Este año y hasta el momento, se ha recibido la visita del maestro Bruno Zanotti (francés, 6º Dan Aikikai), en el mes de enero, y del maestro Matti Joensuu (finlandés, 6º Dan Aikikai), en el mes de abril. “Todo un lujo, ya que pocas universidades españolas y europeas pueden decir lo mismo. También realizamos anualmente una exhibición o taller para el público en general con ocasión del Día DE del Deporte en nuestra Universidad”, puntualiza el profesor de la UPO. En definitiva, el Aikido es una disciplina integral que puede practicarse durante toda la vida y desarrolla una de las capacidades más importantes: controlarnos a nosotros mismos.

 


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