Cuando el barrio es el aula: la Facultad de Derecho presenta la Clínica Jurídica Flora Tristán
Dieciséis estudiantes, profesorado de varias áreas y una red de entidades del barrio hacen balance del curso piloto de la Clínica Jurídica Flora Tristán, que en 2026/2027 incorpora a Trabajo Social y a Traducción e Interpretación.
SEVILLA, 22 de octubre de 2026.— La Facultad de Derecho de la Universidad Pablo de Olavide ha hecho balance de un año de trabajo compartido con entidades del Polígono Sur sevillano. Lo han protagonizado dieciséis estudiantes voluntarios, un equipo docente de distintas áreas jurídicas y las entidades del barrio que abrieron sus puertas al curso piloto de la Clínica Jurídica Flora Tristán.
Un proyecto de toda la Facultad
La clínica reúne a profesorado de Derecho civil, procesal, del trabajo, tributario e internacional privado, con colegas de Trabajo Social y de Traducción e Interpretación, y cuenta con el respaldo institucional y la colaboración del Proyecto Social Flora Tristán, que ya trabaja en el barrio, y de distintas entidades del Polígono Sur.
Según explica la Prof. Laura García Álvarez, Responsible de la Clínica, el proyecto echó a andar porque confluyeron cuatro factores. La oportunidad: la Universidad quería ampliar el Proyecto Social Flora Tristán en el barrio a otros ámbitos, entre ellos el jurídico, algo que encajó con nuestra idea. La pertinencia: las valoraciones que empresas e instituciones hacen de los egresados en Derecho apuntan de forma recurrente a un déficit de formación práctica y de habilidades como el trabajo en equipo, la empatía, la deontología profesional o la comunicación efectiva. Por su parte, una reunión con entidades del barrio en junio de 2025 mostró, sorprendentemente, que a muchas de ellas les faltaban juristas. Los medios: un equipo docente dispuesto a dedicar tiempo y el apoyo de las autoridades académicas. Y el interés del alumnado, que desbordó las previsiones.
Detrás está una idea de universidad pública: “Queremos que la Universidad pueda ‘devolver’ a la sociedad, en forma de servicio, gratuito, una mínima parte de lo que recibe de ella”, resume.
Cómo se aprende Derecho en una clínica
La metodología es el aprendizaje-servicio: el estudiantado aprende resolviendo necesidades jurídicas reales y siempre bajo supervisión docente. El itinerario del piloto empezó con un seminario sobre el funcionamiento de la clínica y otro sobre la historia del barrio, en el que se discutieron conceptos como vulnerabilidad, pobreza o exclusión, “con connotaciones importantes cuando se habla de acceso a derechos en condiciones de igualdad”.
Siguió una mañana entera recorriendo el Polígono Sur a pie, y no por casualidad: “no es lo mismo leer sobre un territorio que caminarlo”. Después llegaron los talleres jurídicos por líneas de trabajo y el trabajo autónomo en grupos. Y el último paso es el que da nombre al acto, ‘Del barrio al aula y del aula al barrio’: el resultado se devolvió allí, explicado por el propio estudiantado. El lema, apuntan, “bien podría ser ‘cuando el barrio es el aula’, porque es allí donde coinciden el motor y el resultado del aprendizaje”.
Lo que han hecho los estudiantes
El momento más emotivo de la mañana lo protagonizó el propio estudiantado. En la mesa ‘El estudiantado toma la palabra’, cuatro alumnos de quinto curso de dobles grados con Derecho —Sarah Mansori, Ana Rosa Díaz Morales, Carlos Ruiz Palacios y Sofía Martín Gutiérrez— contaron en primera persona lo que han vivido en el curso piloto y lo que han dejado en el barrio: una guía de regularización extraordinaria para personas migrantes en cuatro idiomas; un trabajo sobre el acceso a la justicia gratuita,
bajo la idea de que hay que ‘conocer el derecho para poder ejercerlo’; un dictamen sobre convenios reguladores y arrendamientos convertido después en guía práctica; y el acompañamiento jurídico a vecinos por la limitación de las líneas de autobuses ante el Defensor del Pueblo, el Ayuntamiento y TUSSAM. Sus intervenciones son, en palabras del equipo, la muestra de que “la juventud de hoy sí tiene interés en mirar al mundo y en comprometerse con él”.
El barrio, en primera persona
La clínica no habría sido posible sin las entidades que “nos abrieron la puerta antes de que tuviéramos nada que ofrecerles”, reconocen sus impulsores: el CEPER, la Fundación Manuela Saborido-Manolita Chen, los Servicios Sociales, la Plataforma Nosotros También Somos Sevilla o Entreamigos, entre otras. En el acto hablaron Alfonso Blázquez Muñoz, coordinador de Cultura y Políticas Sociales de la Fundación UPO, sobre la presencia de la Universidad en el Polígono Sur, y José Joaquín Caldera Ortiz, director del Centro de Formación Permanente del Polígono Sur, que aportó la mirada del barrio.
La conferencia inaugural corrió a cargo de la Prof.ª Antonia Durán Ayago, que dirige la clínica jurídica de la Universidad de Salamanca y es catedrática de Derecho internacional privado, quien analizó qué aporta, desde su dilatada experiencia, una clínica jurídica a la Facultad, a la Universidad y a las enseñanzas jurídicas.
Segunda etapa: más disciplinas, más barrio
El curso 2026/2027 amplía la mirada. Mariana Relinque Barranca, profesora titular de Traducción e Interpretación, defendió la accesibilidad lingüística como garantía de derechos; Miguel Ángel Escobar Alcobert, profesor de Psicología Básica, planteó la intervención social como complemento del análisis jurídico; y Reyes Sánchez Lería, profesora titular de Derecho civil, detalló los frentes del curso: alfabetización jurídica en lenguaje claro con seminarios de street law en CEPER, regularización de personas migrantes, apoyo a personas refugiadas LGTBI junto a la Fundación Manolita Chen, asistencia a temas jurídicos de dicha Fundación y mejora del transporte público en el barrio.
“Queremos de verdad que sea un proyecto abierto, participativo e interdisciplinar”, subrayó la Responsible de la Clínica en la clausura, donde reclamó además a las autoridades académicas el engarce curricular de la clínica, “lo cual diferencia un voluntariado de un verdadero APS”. Reconocer académicamente este trabajo, argumentó, es la mejor manera de evitar los errores clásicos del voluntarismo y de que el proyecto tenga continuidad más allá de quienes hoy lo impulsan.
Súmate
El acto terminó con una invitación expresa del profesor Juan Pablo Pérez Velázquez a sumarse a la clínica, tanto al alumnado —como voluntario o a través de las prácticas externas— como al profesorado, ya sea tutorizando una línea de trabajo o colaborando puntualmente desde su especialidad. La clausura corrió a cargo del rector, Francisco Oliva Blázquez, junto al decano, César Hornero Méndez, y la responsable de la Clínica, Laura García Álvarez.
Más información: https://www.upo.es/cjfloratristan/
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