Cursos de Verano

Frustración, impotencia y vergüenza, sentimientos que predominan en los padres que son agredidos por sus hijos

Pedro García Aguado, coach en los programas “Hermano mayor” y “El campamento”, asegura que la falta de normas y límites es un factor que influye en la violencia filioparental

Pedro García Aguado en un momento de su conferencia.
Pedro García Aguado en un momento de su conferencia.

Las sensaciones y sentimientos que predominan en los padres que son agredidos por sus hijos son la frustración, la impotencia y la vergüenza, además de la sumisión absoluta a la tiranía de éstos. Esto es lo que ha manifestado Pedro García Aguado, mediador familiar y coach en los programas de Cuatro TV “Hermano mayor” y “El campamento”.

Sin embargo, pocos se atreven a denunciar los casos de violencia filioparental porque piensan que la denuncia va a conllevar una sanción, según García Aguado. “Depende del hecho, evidentemente, pero debería imponerse una sanción reeducadora. No una sanción del tipo que mi hijo vaya a la cárcel o a un centro de menores porque me ha agredido. Lo que habría que hacer es reeducar al chico y emponderar a los padres, entrenándolos para que sepan hacerse otra vez con las riendas de su casa”, señala.

Pedro García Aguado ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el curso “Violencia filioparental: intervención integral”, que se está desarrollando esta semana en el marco de los cursos de verano que la Universidad Pablo de Olavide celebra cada año en su sede de Carmona bajo su dirección.

El mediador familiar advierte de que hay factores que se repiten en muchas familias que sufren este tipo de violencia, como la falta de normas y límites en los hijos, una mala adaptación en la escuela o no fomentar el principio de realidad en ellos: “Hay que decirle a nuestros hijos que por mucho que los queramos, las cosas no van a ser siempre como ellos quieran, con lo cual les estaremos enseñando a manejar la frustración”, según García Aguado.

Precisamente la baja tolerancia a la frustración, unida a una deficiente autoestima, son elementos que influyen en el surgimiento de la violencia filioparental: “Llega un momento en que los padres tienen que decir no, y los hijos no lo entienden. Se sienten defraudados, y son chicos y chicas con una autoestima muy baja que lo que hacen es agredir, puesto que no saben cómo solventar las situaciones adversas”, indica.

Además, en muchas ocasiones los padres hacen dejación de funciones y depositan la educación de sus hijos en la escuela, algo que no debería ser así. Por otro lado, el presentador ha explicado que mucho de lo que ocurre también es lo siguiente: “Yo le doy a mi hijo todo lo material pensando que lo voy a hacer más feliz. Padres y madres que trabajan fuera de casa doce horas, llegan a casa y el hijo pequeño reclama la atención, pero papá y mamá están cansados. Entonces les decimos: toma el móvil, toma el ipad, no me molestes… No pasa nada porque haya tirado eso, no pasa nada porque no coma”.

Sin embargo, sostiene que aunque los padres lleguen cansados tendrían que hacer un último esfuerzo para educar. “Y educar es sentarlo en la mesa y decir: hoy hay lentejas, pues se comen las lentejas. Si el niño nos dice que no quiere lentejas, hay que decirle que se coma las lentejas. Al final, le hacemos un bistec con patatas… al final estamos siempre colmando el deseo de satisfacción inmediata de nuestros hijos y no les hacemos esperar. ¿Por qué? Porque nosotros mismos también hemos perdido esa paciencia que lleva el educar”, concluye Pedro García.

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