Cursos de Verano

Experto destaca la enorme litigiosidad en materia de familia, sobre todo crisis matrimoniales y de pareja

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide Antonio J. Vela asegura que la mediación todavía no está en la calle porque aún se cree que es mejor ganar al otro

La mediación es un proceso de resolución de conflictos, donde el mediador adopta una posición imparcial y de ayuda, facilitando a las partes a que ellas mismas gestionen sus conflictos a través del diálogo y la comunicación, llegándose a acuerdos satisfactorios que contemplen las necesidades de las partes, partiéndose de una visión positiva y funcional del conflicto. Sin embargo, la sociedad todavía tiene un escaso conocimiento sobre este modelo de resolución de conflictos, tal y como asegura Antonio J. Vela, profesor titular de Derecho Civil de la Universidad Pablo de Olavide y asesor jurídico del bufete Pérez-Llorca Abogados.

Antonio Vela dirige el ‘Curso de especialización sobre mediación en familia y sucesiones’, que ha comenzado hoy en el marco de la XVII edición de los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona. Entre otras cuestiones, en el seminario se estudiará el reciente Anteproyecto de Ley de Impulso de la Mediación, que pretende articular medidas que contribuyan a implantar la mediación como institución complementaria de la Administración de Justicia y a incrementar su difusión y presencia en el desenvolvimiento de las relación jurídicas entre particulares, “lo que requerirá mediadores preparados e, incluso, especializados en ciertas materias jurídicas”, según el director de este curso.

En relación a los ámbitos en que se demanda más la herramienta de la mediación, el profesor señala que en nuestro país se aprecia más la utilidad de la mediación civil y, especialmente, la mediación familiar, que es un método para la resolución de conflictos, que incluye un tercero neutral, la persona mediadora, con la función de ayudar a que las partes involucradas en un conflicto en el ámbito familiar puedan negociar desde la colaboración, la voluntariedad, la flexibilidad, la participación y la avenencia, y poder alcanzar así una resolución del mismo de forma satisfactoria para los intereses de todos. “Las estadísticas demuestran “la enorme litigiosidad que se ha generado en los últimos años en materia de familia y, en concreto, sobre crisis matrimoniales o de pareja”, señala Antonio Vela.

Cuestionado sobre la acogida que tiene la mediación entre los profesionales de la justicia, el director del curso manifiesta que “aunque se ha dicho que este sistema de resolución de conflictos supone una amenaza a la Administración de Justicia, ello no es así puesto que estamos a años luz de que la mediación la sustituya como opción preferente. La mediación sigue en el ámbito de la normativa y en el de los profesionales, no está en la calle. Además, como dijo alguien, todavía se cree que es mejor ganar al otro”.

En realidad, el verdadero éxito del mediador estriba en conseguir que las personas dediquen tiempo a resolver sus conflictos, gestionando las circunstancias del mismo. Para ello, el principal requisito que debe tener un buen mediador profesional es la actitud, además de la formación. En este sentido, Antonio Vela asegura que aunque son muchos los abogados que tienen este perfil, también existen otros profesionales que ejercen de mediadores, como psicólogos o educadores sociales, a los que aconseja formarse en cuestiones relevantes en Derecho.

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