Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla


El perfil de analista bioinformático está cada vez más demandado en los laboratorios de investigación

La Universidad Pablo de Olavide ha puesto en marcha la primera edición del Diploma de Especialización en Análisis Bioinformático con sesenta alumnos inscritos

Antonio J. Pérez Pulido en el CABD

Antonio J. Pérez Pulido, director académico del curso

La bioinformática es una disciplina que permite analizar de forma automática la gran cantidad de datos biológicos que se generan día a día en los laboratorios mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la información. Por citar sólo un ejemplo, los genes conocidos y almacenados en bases de datos son ya millones y los análisis de expresión génica o de secuenciación de nuevos genomas generan inmensas cantidades de datos, que necesitan ser analizados de forma automática para generar nuevo conocimiento.

Para ello, confluyen en ella profesionales de las Ciencias Experimentales, que requieren resolver problemas biológicos, junto a profesionales de la Informática, especialistas en solucionar esos problemas. Y en esa confluencia ha surgido un nuevo perfil profesional, el analista bioinformático, que está siendo cada vez más demandado en los laboratorios de investigación.

Para dar respuesta a esta demanda, desde la Universidad Pablo de Olavide se ha puesto en marcha recientemente la primera edición del Diploma de Especialización en Análisis Bioinformático, un título propio de la UPO, único entre la oferta formativa andaluza, y que ha tenido una gran acogida, con sesenta alumnos inscritos, alcanzando el número máximo de plazas ofertadas.

Uno de los objetivos de la bioinformática es la caracterización de nuevos genomas. Y es que la secuencia de un nuevo genoma es similar a un libro escrito en un idioma extranjero que hay que traducir, organizando capítulos, párrafos y frases. “En el caso de un genoma, tenemos genes, secuencias que regulan esos genes y otros muchos elementos funcionales que hay que caracterizar, y en los que la bioinformática siempre ha dedicado gran parte de su trabajo, incluyendo el análisis de genes que tienen mutaciones y que pudieran estar implicados en enfermedades humanas”, según explica Antonio J. Pérez Pulido, director académico del curso.

Esta caracterización es muy lenta de realizar en los laboratorios, y requiere una importante inversión de tiempo y dinero para poder caracterizar un solo gen. Sin embargo, la bioinformática es capaz de realizar predicciones a nivel genómico en apenas unos minutos.

Además, Pérez Pulido señala que esta disciplina “también puede aplicarse a la medicina personalizada mediante la recomendación de medicamentos o dosis específicas, lo que implica que debe analizarse el genoma de cada persona individualmente, algo impensable hasta hace poco tiempo”.

El objetivo principal de este curso, que se imparte en la modalidad on-line, es que los estudiantes aprendan a analizar datos biológicos utilizando la bioinformática, unos conocimientos que les aportarán un valor especial al currículum y con los que conseguirán autonomía en el análisis computacional de datos biológicos. Por ello, pueden acceder a este diploma tanto estudiantes de Ciencias Experimentales como de Ingeniería Informática y otras disciplinas relacionadas.

España es un país pionero en bioinformática ya que, como comenta el profesor Antonio J. Pérez, “desde los comienzos hemos tenido a profesionales como Roderic Guigó en Barcelona, Alfonso Valencia en Madrid o Antonio Martín en Sevilla, que han impulsado esta disciplina, casi siempre ligados a grupos de investigación de universidades y desde allí hacia una bioinformática más aplicada y con proyección hacia la resolución de problemas demandados por la Ciencia actual”.

Sin embargo, puntualiza que “aunque hace ya años que existen unidades de bioinformática en algunos centros de investigación, en los que se trabaja en contacto directo con profesionales de laboratorio, se hace necesario estrechar más la relación entre bioinformáticos e investigadores básicos y que se desarrolle una bioinformática más aplicada que pueda optimizar mejor la consecución de resultados”.

Sobre las perspectivas de futuro de este nuevo perfil profesional, el director académico de este curso, explica que son cada vez mayores. Actualmente, si se realiza una búsqueda de empleo en portales como naturejobs.com con la palabra “bioinformatics”, se obtienen más de 300 ofertas de trabajo en todo el mundo. Unas cifras que se incrementarán en los próximos años, ya que como afirma Antonio J. Pérez, “todo responsable de cualquier centro de investigación actual, tiene o quiere un bioinformático”, concluye.

 


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