
Cada vez más andaluces se plantean crear su propio negocio. En 2025, el 15 % de la población de entre 18 y 64 años manifestó su intención de emprender en los próximos tres años, frente al 9,9 % del año anterior. Pero la fotografía del emprendimiento andaluz va más allá del aumento de esta intención: las nuevas iniciativas incorporan más tecnología e innovación, mientras persisten dificultades para crecer, salir al exterior y reducir las diferencias entre mujeres y hombres.
Son algunas de las conclusiones del Informe GEM Andalucía 2025-2026, presentado este miércoles en el marco de Al-Andalus Innovation Venture. El estudio ha sido elaborado por el Observatorio del Ecosistema Emprendedor de Andalucía, con la participación de investigadores de distintas universidades andaluzas. Entre ellos se encuentra Elena Sousa Ginel, profesora del Departamento de Organización de Empresas y Marketing de la Universidad Pablo de Olavide, responsable del capítulo dedicado a analizar cómo percibe la población las oportunidades, capacidades y obstáculos asociados a emprender. El Informe ha sido presentado por Francisco Liñán Alcalde, catedrático de la US y director técnico del Observatorio.

El informe permite seguir las distintas etapas del recorrido emprendedor. El emprendimiento potencial alcanza el 15 %, 5,1 puntos más que en 2024 y por encima de la media española, situada en el 13,8 %. La actividad emprendedora reciente —el indicador TEA, que reúne negocios nacientes y empresas de hasta tres años y medio— crece de forma más moderada, del 7 % al 7,2 %.
También aumenta el peso de las empresas que han superado esa primera etapa. Las iniciativas consolidadas pasan del 6,3 % al 7,3 % de la población adulta, prácticamente el mismo nivel que el conjunto de España, con un 7,4 %. El contraste entre estas cifras permite distinguir entre la intención de emprender, la puesta en marcha efectiva de un proyecto y su capacidad para mantenerse en el tiempo.
Más tecnología, pero no solo inteligencia artificial
Uno de los cambios más claros aparece en el perfil tecnológico de las nuevas iniciativas. El 13 % de los proyectos recientes opera ya en sectores de alta intensidad tecnológica, más del doble que un año antes. Además, la mitad declara haber introducido innovación tanto en sus productos como en sus procesos.
La transformación digital también mira hacia adelante. El 47,7 % de las iniciativas emprendedoras recientes prevé incorporar más tecnología digital en los próximos seis meses. Además, siete de cada diez consideran que la inteligencia artificial tendrá un impacto relevante en su actividad durante los próximos tres años.
Ese avance tecnológico convive, sin embargo, con una menor presencia en los mercados internacionales. El 73,8 % de las iniciativas recientes no realiza ventas en el exterior, frente al 66,3 % registrado en 2024. Las expectativas de creación de empleo son igualmente prudentes: algo más de la mitad de los proyectos recientes prevé continuar sin empleados dentro de cinco años.
Un entorno mejor valorado, con la financiación entre los puntos débiles
Los expertos consultados por GEM también perciben una evolución favorable del ecosistema andaluz. El Índice de Contexto del Emprendimiento (NECI) alcanza 4,8 puntos sobre 10, frente a 4,4 en España y 4,7 en el conjunto europeo. Entre los aspectos mejor valorados aparecen las infraestructuras físicas y de servicios, los programas públicos de apoyo y la red comercial y profesional.
La fotografía no es homogénea. La disponibilidad de financiación suficiente y la dinámica del mercado interno siguen figurando entre los puntos más débiles del ecosistema andaluz en comparación con España y la UE. El informe recuerda, además, que la madurez de un ecosistema emprendedor no depende solo de su capacidad para generar nuevas iniciativas, sino también de hacerlas crecer y consolidarse.
Más oportunidades percibidas, pero también más miedo al fracaso
El capítulo elaborado por Elena Sousa muestra otro cambio significativo: la población ve ahora más posibilidades para emprender. El 41,5 % de los andaluces identifica buenas oportunidades en su entorno, frente al 30 % de 2024, y el 52,5 % considera que dispone de los conocimientos y habilidades necesarios para iniciar un negocio.
Entre quienes ya están emprendiendo, la percepción de oportunidades es aún mayor, con un 59,1 %. Al mismo tiempo, aparece un dato aparentemente contradictorio: el porcentaje de personas emprendedoras que reconoce el miedo al fracaso como una barrera ha pasado del 32 % al 45,6 % en un año.
El informe también advierte de una ampliación de la brecha de género. La actividad emprendedora reciente alcanza el 8,2 % entre los hombres y el 6,2 % entre las mujeres; entre las empresas consolidadas, las tasas son del 9,5 % y el 5,1 %, respectivamente.
Más que una fotografía lineal de crecimiento, los resultados dibujan, por tanto, un ecosistema en transformación: aumenta el número de personas que contempla emprender, se incorporan tecnologías más avanzadas y crece la consolidación empresarial, pero permanecen obstáculos relacionados con el crecimiento, la financiación, la internacionalización y la igualdad. «Por ello, es importante conocer mejor el perfil de los distintos emprendedores y seguir apoyándolos con medidas específicas para cada tipo de colectivo», ha explicado Francisco Liñán.




