
En una sociedad cada vez más globalizada, hablar una sola lengua ha dejado de ser suficiente para muchas familias. El interés por la crianza bilingüe crece entre padres y madres que desean incorporar el inglés a la vida cotidiana de sus hijos desde edades tempranas, incluso sin ser hablantes nativos. Así lo sostiene Adrián Granados Navarro, profesor del Departamento de Filología y Traducción de la Universidad Pablo de Olavide y director del taller ‘English at home: crianza bilingüe sin ser nativo’, que se está celebrando dentro de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.
Según explica el profesor, esta tendencia responde, por un lado, a la creciente importancia del dominio de varias lenguas en el ámbito académico y profesional y, por otro, al deseo de muchas familias de transmitir el inglés como parte de su propio proyecto de vida. “El bilingüismo ha dejado de ser una ventaja excepcional para convertirse en una competencia básica”, afirma.
Granados lidera el proyecto de investigación Home Immersion, que estudia precisamente este fenómeno. Según señala, muchas de las familias implicadas son personas que han dedicado años a aprender inglés y quieren facilitar ese camino a sus hijos. En otros casos, el idioma forma ya parte de la identidad familiar y se busca integrarlo de manera natural en la vida cotidiana.
Uno de los temores más frecuentes entre quienes se plantean una crianza bilingüe es el miedo a transmitir errores lingüísticos. El especialista considera que esta preocupación puede superarse siempre que los menores reciban un estímulo variado y de calidad. También reconoce que muchas familias expresan cierto temor a la percepción social de este modelo educativo, especialmente durante los primeros años.
Frente a algunas creencias todavía extendidas, el director del taller recuerda que aprender varias lenguas desde la infancia no constituye una excepción, sino una realidad habitual en buena parte del mundo. “Las personas monolingües son una minoría a nivel mundial”, explica. En su opinión, la investigación científica ha evolucionado notablemente durante el último siglo: si antes el bilingüismo infantil se contemplaba con recelo, hoy se considera un estímulo cognitivo comparable al que proporcionan otras actividades como la música o el deporte.
Uno de los principales cambios de los últimos años ha sido la irrupción de las nuevas tecnologías. Plataformas digitales, contenidos audiovisuales y herramientas de comunicación permiten acceder a estímulos lingüísticos reales sin salir de casa. “Antes había que desplazarse o conseguir casetes y CD; hoy el mundo está al alcance de un clic”, señala. No obstante, advierte de que estos recursos solo resultan verdaderamente útiles cuando complementan la interacción humana.
La comunicación directa, esencial para el aprendizaje
De hecho, Granados insiste en que la comunicación directa sigue siendo el elemento decisivo para la adquisición de una lengua durante la infancia. “Muchas veces se piensa que basta con poner los dibujos en inglés, pero eso, por sí solo, no funciona”, explica. A su juicio, la televisión, las aplicaciones o los vídeos pueden convertirse en excelentes apoyos, pero nunca sustituyen la conversación cotidiana entre adultos y niños.
El especialista considera igualmente que el aprendizaje de una segunda lengua no tiene por qué convertirse en una carga añadida para los menores. En el modelo de crianza bilingüe que analiza el proyecto Home Immersion, el inglés no se incorpora mediante más horas de estudio, sino integrándolo en actividades habituales como el baño, el juego o las rutinas familiares. “No se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas en otro idioma”, resume.
Granados también desmonta otro de los prejuicios habituales: la idea de que una segunda lengua dificulta la expresión del afecto o el establecimiento de vínculos emocionales. A su juicio, basta observar a las numerosas parejas que se comunican en una lengua que ninguno de los dos tiene como materna para comprobar que el idioma no limita la capacidad de expresar sentimientos.
Asimismo, recuerda que el aprendizaje que se desarrolla en el ámbito familiar es diferente del que ofrece la escuela. Mientras el entorno educativo se centra principalmente en el lenguaje académico, el hogar permite incorporar el vocabulario cotidiano, las expresiones espontáneas y las conversaciones que forman parte de la vida diaria, enriqueciendo así la competencia comunicativa de los menores.
El taller ‘English at home: crianza bilingüe sin ser nativo’ ofrece a las familias herramientas y estrategias para incorporar el inglés de forma natural a la vida cotidiana, desmontando algunos de los principales mitos sobre el bilingüismo infantil y poniendo el foco en el valor de la interacción y la comunicación familiar como base del aprendizaje de una segunda lengua.
Fuente: Fundación Universidad Pablo de Olavide

